viernes, 28 de enero de 2011

KATRINA

Era de noche cuando llegaste a mi puerta en el manto real de tu exhausta cabellera y con tu cola de dragón que daba siete vueltas a la tierra. Perros blancos caían de tus ojos, tu garganta goteaba como una catedral en ruinas y murmurabas la canción del desamparo con el tierno sonido infernal de una cajita de música .
Te escondías en un muro próximo donde había un jardín interminable repleto de corderos, hablabas secretamente con el tiempo y temblabas en un cáliz cerrado.
La sangre chorreaba de tu próxima sangre.
Oh! Preciosísima, desierto azul donde acaba la muerte!, era de noche y sonreías en un cruce lento de cisnes y relámpagos y caminabas sobre una alfombra antigua suspensa en el abismo.
Era de noche y traías la noche cuando clavaste en mi carne tus pinceles de mármol.
Ah nido de amapolas y misterio, carnaval de lo imposible, primavera secreta que vive en un bosque de esmalte!: era de noche cuando confundí tus cabellos con un hombre sabio y a tus piernas de luto con tres difuntos mezclando las barajas en un tren desnudo bajo el relumbre de un bosque detenido.
Abandonada y prisionera de una barcaza rota, gritabas el nombre de tu madre.
Como una mariposa rondando la carne, en lo profundo de un beso, dormida...asomaste de un corazón de águila, creciste cien veces más que la Tierra, rompiste las cuerdas del caballo nocturno y llenaste mi casa de temblores.
Era de noche y tu alma era un incendio de pulpo y telarañas, y la estatua de una nube rota sobre un camino de sierpe.
Era de noche y yo no sabía qué decirte porque estabas desnuda y en silencio y azul y con un pájaro muerto y los ojos cerrados imitando un rostro de molinos; y te escondías en un muro próximo donde había un jardín repleto de corderos y era lento el sello brutal de tus labios...
Ay Katrina, reina espectral de los desamparados, yo te tocaba en la infancia como a una muñeca invisible. Te hablaba en visiones para que no me oyeras, y allí estabas con el manto real de tu cabellera y tu cola de dragón, esperando...
De pronto abriste los ojos y tu cabeza se transformó en un trono y tus pestañas de alfombra perpetua me conducían a un cuento de hadas..
y entonces supe quién eras.
...cuando pronunciaste lentamente un conjuro y desapareciste confundiéndote  bajo la lluvia inmensa de todos tus corderos.
Era de noche,y comprendí el milagro,
Oh Reina quebrantada en un país de sueño, dolor que habita y entreteje la sombra.
Has venido a dejar tu rayo tempanoso en un cofre pequeño
donde guardo las cosas
que caen al abismo.

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