miércoles, 2 de febrero de 2011

LUMINARIA (Poseedora del Cáliz)


Un poema desde la luz que representa en una mujer al amor más sagrado                                                    

Nació en el Portal Antiguo,
entre el caos y la noche.
Está sembrada en la mitad más pura de la Tierra,
en la cripta del hombre que ella cierra para siempre.
Algo transporta aún su cresta de silencio,
su ceniza de mujer ahogada,
su trozo de venganza y su pañuelo
porque es la copla inmensa que un ala de ángel recogió de la nieve.
Polvo de anunciación, cordel de higuera y sombra.
Adiós en letanía,
Yo la elevo. Yo la santifico.
Oculta ciudad en ruinas,
fundó la maldad que hoy crece en mi pecho.
Ella es velada y perpetua
Devora los cánticos.
La avispa de la sangre que genera un sueño tras otro
bajo la lengua y torna los real en remolino.
¿Cómo no voy a recordarla…
si es el Unicornio trazado en mi quimera?
Ella profetiza el mar, late desnuda con mi rastro
y luego germina a la hora exacta
en el salón perfecto de la resurrección.
En su tumba de lava se mece mi esqueleto.
Ella obra en el hueso quemando mis entrañas.
En su vientre cerrado crece el paso de la sombra
desde allí el mundo se cae a pedazos.
(Estallido de furia que corrompes el mar
mientras la nada te excomulga
Eres la piedad,
y tu infierno crepita en un manto arenoso.
Eres salva como un trozo de pan.
Duende y alondra, preferida criatura del Altísimo,
camino hecho de cosas tan pequeñas y frágiles.
Cintura de agua y mimbre
Ellos te están oyendo.
Están oyendo “La Palabra”.) 
¿Cómo no contemplar su campanada insomne? 
¿Cómo no bendecirla? 
La Creación ha traído tantas veces el mar dentro de mí..
y ella llegaba cada noche con su canción de flautas abismales meciendo la cuna vacía donde alguna vez habitó mi corazón. 
¿Cómo ignorar entonces su paso por la Tierra…?
Ay Golondrina que frotas la misa en sus cabellos
perdona mis pecados
y también  aquellos que nunca he cometido
porque todos llenarán mi carne de arrepentimiento. 
Ella es la réplica profana de la luz de la luna,
un reloj peligroso,
y una bestia preñada le sale del ardiente espinazo
hasta que un cordero bebe su enagua y la despierta. 
Su sexo es el pájaro que construye al hombre
donde el mundo cubrió con sellos el abismo. 
Pero ella no muere : porque nadie la salva.
Es la esclava que gira en un estambre ausente.
La reina que camina en su otra mitad de sombra.
¿Cómo no perpetuarla?
Con sus crines hirviendo leche antigua,
sus dones brotando de un anillo,
y a veces de la nada
(esa nada que dejan los muertos tras el mármol) 
Oh multitud señalada, caparazón de lluvia
eres el Cáliz de mi vida
agitándose en silencio sobre una llave oscura. 
El grito agazapado pronunciándose dentro de mi sangre.
Y esperando el mar 
Oh cabellera enorme y sagrada,
Puñado de salmos cayendo en mis ahogos:
TU REINO DESMAYA A MI BELLEZA
¿Cómo no retratarla?
Si es la voz que me cubre.
Ella habita todas las piedras y todas las columnas.
Llena cada espacio de mi vida con sus mástiles
Entonces ¿Quién quiere llamarla?
¿Quién no querrá bordar su templo y custodiarlo para siempre?
Dueña de la orquesta infinita que reproduce el ritmo de mi alma,
que conoce todos los sonidos.
Espejo del crepúsculo que brota de todas las bocas de tormenta
(El Tríptico del mal, rueda en su cuerpo.)
Cigüeña que transportas mi coraza.
Yo te vislumbro desde el más allá,
desde esta cuna vacía donde una vez habitó mi corazón. 
Esa mitad es tuya, y te revela en síntesis como un relámpago. 
(Ven, acércate un poco
Y seamos uno, como el Universo,
Seamos la multitud desnuda que renace.) 
Yo te amo y te evoco porque lates conmigo
porque eres en mí el rincón que ha dejado el mar al beber la noche.
Yo te nombro y te renombro “Poseedora del Cáliz”
Oh! Inmortal
porque eres la voz que vibra y humedece el mal en mi presencia
la que aguarda en el cerrojo;
Porque eres la mitad de mi sombra:
Esta es mi plegaria 
Oh Luminosa, que anuncias los dones ocultos,
que ensayas con mis labios el beso perpetuo:
MI REINO DESMAYA EN TU BELLEZA
Estás sembrada en esta cuna vacía
donde alguna vez habitó mi corazón
 y en la mitad más pura de la Tierra.
©  Madammedussa 2001

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